El rol de los huesos en la alimentación

Guestpost de Vincenzo de Ioanni

Si algo hemos podido observar la mayoría de las personas que convivimos con perros y gatos es que… ¡adoran los huesos! Pero aunque nos parezca que para ellos son sólo juguetes, lo cierto es que los huesos aportan a los carnívoros importantes nutrientes como calcio o colágeno, por lo que mejoran su salud en general. En este artículo podrás aprender las cosas más importantes que necesitas saber de los huesos para que tu perro o gato empiecen a beneficiarse de ellos. Si tienes miedo de dar huesos o tienes dudas respecto cómo y cuándo darlos, sigue leyendo.

  

¿De qué está hecho un hueso?

Los huesos son tejidos vivos que están compuestos de agua, minerales, proteínas, células y carga enzimática y bacteriana.

 

 

 

 

 

Hay distintos tipos de huesos que podemos suministrar a nuestros compaeñeros de 4 patas, que en general se pueden clasificar en:

Huesos carnosos:

Los huesos carnosos son aquellos que poseen una proporción adecuada de carne y hueso. Algunos autores aconsejan que hayan 2/3 de hueso por 1/3 de carne. Otros prefieren que la proporción de carne y huesos sea equitativa (1:1).

En la clínica Veterinaria Equilibrio, recomendamos adaptar la pieza al tamaño y estado fisiológico de cada animal.

Así, para un cachorro o perro de tamaño pequeño sugerimos la ingesta de alitas o cuello de pollo. También podemos dar muslitos de pollo.

Por otro lado, para un perro grande, podemos pensar en la carcasa de pollo que tiene los músculos paravertebrales y los huesos blandos del esternón, con una buena proporción entre hueso y carne.

Otros ejemplos de huesos crudos carnosos, pueden ser la costilla y pecho de ternera, espinazo de cerdo, cuello del pavo, chuletillas de cordero y cabrito y el lomo y los muslos del conejo.

 

Huesos recreativos

Éstos son aquellos huesos que un animal no puede ingerir debido a su gran tamaño, como pueda ser el omóplato, vértebras, rodilla o caña de la vaca. Se recomienda darlos durante 5 o 15 minutos.

 

 

 

 

¿Se pueden dar huesos a todos los perros y gatos?

En general, todos los perros y gatos pueden comer huesos, aunque hay algunas excepciones como:

  • Perros geriátricos con una dentadura deficiente o con enfermedades periodontales.
  • Gatos con problemas bucales como estomatitis.
  • Perros braquicéfalos y perros muy ansiosos que aspiran la comida, lo que puede ocasionarles problemas al ingerir huesos.

 En estos casos podemos ofrecérselos triturados.

 

Beneficios que aportan los huesos a la salud de los carnívoros 

Aunque todavía no hay muchos estudios sobre la digestión de los huesos por parte de los carnívoros, podemos observar día tras día en las deposiciones de nuestros compañeros, que apenas hay restos de hueso sin digerir, por lo que podemos afirmar que perros y gatos digieren de manera eficiente los huesos.

A partir de esto, podemos concluir que el carnívoro que come huesos, está absorbiendo cantidades importantes de calcio, fósforo, y otros minerales en menor proporción, así como también colágeno y condroitin sulfato, tan importantes en la salud de las articulaciones.

Pero los beneficios de los huesos no se limitan sólo al aspecto nutricional, sino también emocional, ya que cuando un carnívoro mastica huesos, está cumpliendo con una necesidad fisiológica de su especie, lo que produce hormonas del placer (como la oxitocina) y  minimiza el estrés.

 Por si fuera poco, los huesos son los mejores y más naturales limpiadores de sarro. Esto es muy beneficioso, ya que las bacterias que viven en el sarro, viajan a través del torrente sanguíneo y son causa de infecciones en perros y gatos.

 

 

 

 

¿Cuáles son las contraindicaciones de dar huesos?

 Normalmente, los huesos sólo tienen consecuencias negativas para los carnívoros cuando están asociados a un uso incorrecto en su suministración. En estos casos es habitual observar:

  • Heces demasiado duras o arenosas, incluso estreñimiento. Cuando un hueso carnoso contiene muy poca carne, o si le dejamos mucho tiempo un hueso recreativo a un perro que no está habituado a comerlos.
  • Episodios de diarrea o algún vómito ocasional. En animales que no están acostumbrados a digerir alimentos con una alta carga bacteriana (por ejemplo, pienso).

En nuestra clínica, el aspecto que suele generar más miedos en el cuidador que está indeciso a la hora de dar huesos, es el atragantamiento, obstrucción o perforación intestinal que la ingesta de huesos pueda provocar.

 Podemos evitar esto tomando alguna precaución:

  • Ofrecer siempre huesos CRUDOS.
  • Tener en cuenta el estado de salud, tamaño y anatomía del animal.
  • Durante las primeras veces, suministrarlo bajo la atenta observación del cuidador para que pueda intervenir en caso de necesidad.

 

¿Es peligroso dar huesos a los perros y gatos?

En principio, no tiene por qué serlo, ya que los principales riesgos están asociados al hecho de suministrar huesos cocinados, que se vuelven más duros y se astillan con más facilidad.

También si damos un hueso crudo a un animal que está acostumbrado a comer pienso (la flora intestinal del cual será bastante pobre…), podemos deducir que este animal no va a digerir de manera óptima estos huesos.

Es importante suministrar a cada animal, un hueso carnoso crudo apropiado a su tamaño y a su fisiología como hemos indicado anteriormente.

En todo caso, el mayor de los peligros puede ser que los carnívoros con los que convives compitan por su hueso. Por lo que si estás alimentando a varios animales, es recomendable que cada uno tenga su espacio para evitar incidentes entre ellos.

 

¿Por dónde empezar?

Hay que tener en cuenta de qué animal se trata:

Si es un cachorro de 6-8 semanas, podemos empezar a dar algún hueso pequeño triturado en su primera dieta de alimentos sólidos.

Si tenemos un perro o gato que siempre ha comido pienso, debemos hacer una transición alimentando sólo con carnes sin hueso, vegetales, algún cereal o legumbre durante unas pocas semanas, y sólo entonces, empezaremos poco a poco a introducir los huesos.

Si hablamos de un paciente con salud precaria, primero daremos carnes cocinadas, con verduras y algún cereal. Cuando su aparato digestivo esté habituado a la nueva dieta (observando los episodios de vómitos y/o diarreas), empezaremos a dar las carnes un poco más crudas y a introducir los huesos en su alimentación.

(*) Siempre es necesario valorar el estado de salud de cualquier individuo antes de introducir cambios en su dieta, ya que cada ser es único.

 

Sí, pero…

Después de haber leído este artículo puede que te hayas convencido de que introducir huesos en la dieta de los animales con los que convives puede ser algo muy recomendable. No obstante, también puede que tengas muy claro que no deseas dar huesos a tu compañero de cuatro patas.

Si éste es tu caso, te sugerimos que optes por un suplemento de calcio como harina de cáscara de huevo, harina de hueso para consumo humano o con algún compositum homeopático como Calcárea Fluorica.

 

Esperamos haber despejado tus dudas acerca de la alimentación con huesos para perros y gatos. De todas formas, si quieres saber algo más específico no dudes en contactar con nosotros en Clínica Veterinaria Equilibrio.

Vincenzo de Ioanni

Veterinario especialista en nutrición natural

Clínica Veterinaria Equilibrio

 

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