Las bacterias y su archienemigo: los aceites esenciales

“Los numerosos consejos, el sentido común, junto con las reflexivas recetas de aromaterapia, permiten hoy en día poner en práctica una medicina natural para los animales, de acuerdo con la ley de la Naturaleza”
Doctor Jacques Leguern, Veterinario bioterapéuta.

Fue en el año 1979, cuando Paul Belaiche publica su libro Traité de phytothérapie et d'aromathérapie en el cual describe el método de realización del aromatograma, que no es más que la aplicación de los principios analíticos de antibioticograma, pero sustituyendo los antibióticos por aceites esenciales, y cuya finalidad es constatar su propiedades antibacterianas.
De esta forma, con el aromatograma, la aromatoterapia dispone de una técnica de tipo científico y experimental.

Para llevar a cabo el aromatograma, se recogen diferentes muestras (orina, mucus, pus, frotis vaginal o heces) y se realiza un cultivo bacteriano en diferentes placas petri. En estas condiciones del cultivo óptimas, los agentes patógenos se van a desarrollar rápidamente. Sobre estas colonias microbianas se colocan varias series de pequeños discos de papel secante, impregnados en diferentes aceites esenciales. Pasado un tiempo, se observa cómo aparece lo que se denomina un halo de inhibición alrededor de los discos, lo que implica la destrucción de los patógenos… quedando evidente la actividad antibacteriana de los aceites utilizados.

¿Qué nos muestra un aromatograma?

En la foto podemos ver un aromatograma realizado frente a la bacteria Escherichia coli y los halos de inhibición del crecimiento que producen los distintos aceites esenciales.

En función del diámetro del halo de inhibición, los aceites esenciales los podremos clasificar según su espectro de actividad antibacteriana, que varía de 2 a 3 mm o más según: su potencial de acción en muy activos (+++), actividad media (++) o poco activos (+). Si no hay halo de inhibición significa que ese aceite en particular no muestra ninguna actividad sobre el germen analizado.

Por otro lado, la C.M.B (mg aaee/ml de medio), indica la concentración mínima bactericida que permite destruir completamente una población bacteriana.

Actualmente se ha profundizado en el estudio de esta actividad antibacteriana que poseen diversos aceites esenciales, llegando incluso a discernir entre aceites esenciales con propiedades bacteriostáticas y/o bactericidas.

Sin embargo, y haciendo elogio de nuestra curiosa naturaleza humana nos preguntaremos…

 

 

 

¿Cómo actúan los aceites esenciales sobre las bacterias? 

La respuesta queda constatada a través del estudio in vitro en laboratorio. Se ha comprobado cómo los aceites esenciales son capaces de ocasionar lesiones irreversibles en la pared de las bacterias, haciendo que éstas pierdan materia del citoplasma: sales como potasio o la pérdida de sustrato energético (glucosa y ATP), provocando al mismo tiempo la entrada de agua en su interior y el posterior y consecuente estallido de la bacteria. Estos hechos provocan, obviamente y de manera irremediable, la lisis de la bacteria y la consiguiente muerte.

Estudio realizado por Suzuki Érika, et al.: “Origanum vulgare as antibacterial alternative” publicado en el Journal of Young Pharmacists  Vol 7 -Issue 1-Jan-Mar  2015. 

Podemos comprobar cómo en este estudio, en la fotografía “D” (que corresponde al tratamiento con aceite esencial de Origanum vulgare frente a la enterobacteria Proteus vulgaris, bacteria que habita en el tracto intestinal de ciertos animales), este aceite es capaz de producir su deformación o destrucción.

Asimismo, es importante comentar que los aceites esenciales también actúan inhibiendo la producción y la acción de toxinas bacterianas responsables de los procesos infecciosos, así como su actuación indirecta frente a las infecciones bacterianas al estimular el sistema inmunitario (aceites esenciales inmunoestimulantes).

¿Qué diferencias hay entre antibióticos y aceites esenciales?

Los aceites esenciales, en contraposición a los antibióticos, tienen la ventaja de que los primeros se focalizan únicamente en la destrucción de bacterias, mientras que los aceites esenciales son eubióticos. El prefijo eu indica que algo es bueno y biótico significa vida, por tanto, partiendo de esta definición, obtenemos que el término eubiótico hace referencia a “lo que favorece o respeta la vida”, por lo que podemos deducir que los aceites esenciales respetarán y  mantendrán la eubiosis intestinal. Es decir, se mantendrá un balance óptimo de la microflora en el tracto digestivo, estimulándola incluso, al contrario que los antibióticos.

Entre las moléculas aromáticas contenidas en las esencias de las plantas aromáticas con mayor poder antibacteriano caben destacar: el carvacrol, el timol, el eugenol, el aldehído cinámico, el geraniol, linalol, tujanol, terpineol, neral, geranial, citronelal o cuminal. Normalmente, para asegurar el máximo éxito terapéutico, se suelen asociar varios aceites esenciales de alto índice aromático antibacteriano.

Evidencia científica acerca de los aceites esenciales

Para ilustrar y acreditar su potencial antibacteriano voy a mostrar un estudio in vitro del aromatograma de aceites esenciales realizado por el  laboratorio de análisis clínico “Natura Medicatrix”, en mayo del año 2000.

Los microorganismos utilizados fueron: Escherichia coli CECT 515 Staphylococcus aureus CECT 239.

Las cepas se mantuvieron mediante resiembras periódicas en agar nutritivo a 37°C. La técnica de difusión en agar se realizó a partir de inóculos obtenidos en solución salina isotónica, sembrando posteriormente los microorganismos en placas de medio sólido mediante la técnica de crecimiento en manta, empleándose agar Mueller Hinton a 37°C. La lectura de los resultados se realizó midiendo el diámetro de los halos de inhibición del crecimiento en mm que se obtuvieron pasadas 24 horas de incubación a las temperaturas indicadas, clasificando según los resultados obtenidos a los microorganismos como: sensibles (+, ++, +++), intermedios (I) y resistentes (R).

Podemos ver los resultados del estudio de los aceites esenciales que resultaron activos en mayor o menor grado sobre los microorganismos en las siguientes tablas:

 

 

 

 

 

 

 

También me gustaría enseñaros un aromatograma casero que realicé hace tiempo sobre un cultivo de estafilococos aureus procedentes del raspado cutáneo canino mantenido durante 24 horas en estufa de cultivo a 37º. El aceite esencial utilizado fue el Origanum compactum y el resultado obtenido fue una marcada actividad frente a Staphylococcus aureus  con un halo de inhibición de más de 3 mm (+++).

 

 

 

 

 

Y es que, el vasto abanico de posibilidades que se abre frente a nosotros dentro del mundo de las plantas aromáticas puede llegar a ser esperanzador al mismo tiempo que apasionante.

 

P.S. No te olvides que en enero empieza nuestro curso de Fitoaromaterapia científica en Animales.

Susana Blanco.
Bióloga etóloga, fitoterapeuta y especialista en aromaterapia científica en animales.
www.aromanimalia.es

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